En el último tiempo, he participado en diversos espacios radiales para debatir la regulación de los teléfonos celulares en el ámbito escolar. En estas intervenciones —que incluyeron a Radio Continental, Radio De La Bahía (programa Contra Reloj) y Radio de la Ciudad (programa Soy Porteño)— planteé que el foco del debate no debería estar en la prohibición, sino en la mediación pedagógica y la responsabilidad compartida.
En Radio Continental, señalé que la preocupación actual radica en que el territorio digital “entró todo junto” a las familias y escuelas, sin distinguir entre contenidos educativos y lícitos de aquellos que no lo son. Sin embargo, considero fundamental no demonizar el uso de los dispositivos. La tecnología ya es parte de nuestra cultura y el desafío es integrarla con criterio.
Propuestas para una gestión institucional
Mi postura frente a la restricción se sintetiza en los siguientes puntos clave:
-
Generar acuerdos situados: Lo más efectivo es establecer acuerdos por comunidad educativa e institución. Incluso, es valioso trabajar acuerdos específicos por curso, adaptándolos a las necesidades de cada grupo.
-
Propuesta institucional: Más allá de las voluntades individuales, lo ideal es que exista una propuesta clara a nivel institucional que enmarque el uso de la tecnología.
-
Corresponsabilidad con las familias: Es imprescindible incluir a las familias en este proceso. Educar en el uso implica transmitir que el celular no es un juguete, sino una herramienta que conlleva responsabilidades y códigos de cuidado.
La escolaridad secundaria sigue siendo necesaria como un espacio para transformar la información en conocimiento, y esto requiere un compromiso colectivo entre escuela, docentes y familias para formar ciudadanos digitales críticos.
Invito a escuchar las entrevistas radiales y ampliar el debate.